El efecto Bradley



El Efecto Bradley es un fenómeno que se ha presentado en distintas elecciones en Estados Unidos, y consiste en una discrepancia entre las encuestas y los resultados electorales en contiendas en las que un blanco se enfrenta a un negro. El nombre hace referencia a la derrota de Tom Bradley, candidato demócrata afroamericano a Gobernador de California. En 1982, Bradley iba adelante en las encuestas por un margen amplio y terminó perdiendo apretadamente.

Lo interesante es conocer la causa. A primera vista podríamos decir que mucha gente no quiere parecer racista y cuando le preguntan se decanta por el candidato "de color", pero en 1997 el presidente del Pew Research Center, Andrew Kohut, realizó una investigación que descubrió - aparentemente - el verdadero motivo: "Las personas que desconfían de las encuestas [y, por tanto, no se dejan entrevistar y no entran en el cómputo] son también más intolerantes". Ésos son los que depositan votos racistas.

Más recientemente, Daniel Hopkins, de Harvard, hizo un estudio doctoral en el que examinó 133 campañas electorales a gobernadores y senadores entre 1989 y 2006. Halló un efecto Bradley de -3 puntos, como promedio, que afectó a los candidatos negros hasta 1996. Sin embargo, a partir de ese año, la desviación cambió de signo y los políticos de color empezaron a disfrutar de un efecto inverso, ganando un 3% más de votos del que predecían las encuestas. Se cree que el motivo es que muchos blancos empezaron a votar a aspirantes negros, pero se "avergonzaban" de ello y no querían reconocerlo en su entorno racial más cercano.

No obstante, ésta es la primera vez que el fenómeno se pondrá a prueba en una carrera hacia la Casa Blanca y los analistas no están muy seguros de qué ocurrirá. Algunos, como el catedrático californiano Charles Henry uno de los primeros en estudiar el efecto Bradley, creen que Obama sólo se puede asegurar la victoria si llega a las urnas con una ventaja de al menos 10 puntos. Otros observadores estiman que necesita un colchón antirracista de entre el 6% y el 9%. De momento, cumple por la mínima esa condición.

En cambio, otros sostienen que Obama se beneficiará de un efecto inverso. Kathleen Parker, de The Washington Post, opina que hay muchos "republicanos y conservadores que nunca admitirían que van a votar por un negro, especialmente por uno con ideas tan liberales". Parker explica que el efecto inverso se fundamenta en "un código de omertá", el silencio juramentado de los mafiosos. "Nadie habla".

La única vez que se habló del Efecto Bradley en la campaña del 2008 ha sido en las primarias de New Hampshire, que ganó Hillary Clinton, a pesar de que Barack Obama iba adelante en las encuestas. Hay analistas que atribuyen la apretada victoria de la ex primera dama al simple hecho de que su nombre era el primero en la boleta (el llamado “efecto de primacía” que, por ejemplo, funcionó en México en 1988, favoreciendo al PPS, entre los partidos que apoyaban la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas).


En Público
En BBC Mundo

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